El capítulo 2 de la carta de Pablo a Tito, nos da algunas instrucciones vitales para que la iglesia funcione en el orden correcto. Se dan instrucciones específicas a las ancianas de enseñar a las jóvenes. Al parecer, donde quiera que enseñamos el tema del matrimonio y la familia, surge la pregunta: “¿cuál es el lugar de la mujer en el ministerio?”. Existe una preocupación sobre cuál es la posición, o cuanta autoridad puede tener la mujer en la iglesia. Desde nuestra perspectiva, la gente ha perdido el objetivo; quizá una de las más grandes necesidades en la Iglesia de hoy son las ancianas, mujeres más maduras y experimentadas, que conocen los caminos de Dios, para enseñar a las jóvenes en asuntos prácticos que influyen profundamente sobre las circunstancias naturales y espirituales de la vida. Necesitamos madres espirituales que tengan convicción de los caminos de Dios, que sostengan a las jóvenes y las animen en los caminos de Dios.

Que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada

Tit. 2:4-5

Muchos pensarán que las cosas que dice Pablo que deben ser enseñadas a las jóvenes son innecesarias, ya que ellas saben esas cosas por naturaleza. ¡Nada más lejos de la verdad! Es esencial que las siete verdades fundamentales aquí mencionadas, se enseñen a las jóvenes ya que afectan directamente al matrimonio y la vida familiar. Sin entrenamiento en estas áreas, la vida se puede volver un caos.

Te amo en el amor del Señor Jesús.

¡Dios te bendiga!

Pastor Wiliam Recinos

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