Cuando algunos piensan en lo que sería el líder ideal, tal vez piensen que deba ser pasivo, indeciso y que conceda una libertad sin límites. Sin embargo, realmente muy pocas personas respetarían o apreciarían a una persona que estuviera en autoridad con esas características. Dios ha dispuesto que el líder sea decidido y que le ofrezca una dirección en el temor de Dios a su familia. Esto significa que a veces debe tomar decisiones que no son agradables para los que están bajo su liderazgo. Con mucha gentileza, él tiene que permanecer firme en las decisiones que son lo mejor de Dios para su familia.
Cuando hay resistencia o conflictos por sus decisiones, el hombre tiene que conducirlos con amabilidad. “Tu benignidad [amabilidad] me ha engrandecido”, fue la consideración de David hacia Dios (2 S. 22:36), ¡Qué nuestras familias puedan decir lo mismo de nosotros! El marido no tiene la responsabilidad de hacer que su mujer se sujete a sus decisiones. Esta responsabilidad de sujeción, Dios se la dio a la mujer. Pero los maridos deben ser amables con su esposa, cuando surgen los conflictos, para que él finalmente pueda ganar su corazón y llevarla a lo mejor para ella. Dios resistió a los esposos que estaban maltratando a sus mujeres en los días de
Malaquías.
Y esta otra vez haréis cubrir el altar de Jehová de lágrimas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más a la ofrenda, para aceptarla con gusto de vuestra mano. Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto. ¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales” Mal. 2:13-16
El maltrato del marido hacia la mujer también afecta profundamente a los niños. El liderazgo de Cristo a la Iglesia, establece el modelo para el liderazgo de un hombre hacia su esposa. El amor con que voluntariamente se dio a sí mismo, es la fuerza que Dios quiere en nuestro liderazgo.
Te amo en el amor del Señor Jesús.
¡Dios te bendiga!
Pastor Wiliam Recinos.
