Un testimonio personal

Recuerdo claramente cuando era un joven cristiano y Dios empezaba a abrir mi entendimiento espiritual a la grandeza de este supremo llamamiento de Dios. Una mañana estaba caminando por un camino rural muy tranquilo, adorando y amando a mi Padre celestial con todo mi corazón. De
repente, vi que había sido llevado al cielo, escondido con Cristo en el seno del Padre. Allí estaba yo, contemplando la gloria que el Padre le había dado a Cristo antes de la creación del mundo, una gloria que llenaba los cielos. Sin embargo, la atención de Dios Padre revelado en su gloria no estaba centrada en el cielo, sino que estaba mirando hacia abajo. A través de Cristo, Él estaba mirando más allá de las galaxias y estrellas, observando nuestro planeta y mirando a una pequeña forma humana que estaba
caminando por un camino, adorando a su Padre celestial. Mientras estaba escondido con Cristo en Dios, escuché la voz de la gloria majestuosa mientras Él estaba mirando abajo a esa forma humana y declarando con la amorosa admiración de un padre.

Este es mi Hijo amado en quien tengo complacencia

Después de tener esta experiencia, me di cuenta que Dios el Padre me había hablado las mismas palabras que Él le habló a Jesucristo.

Este es mi Hijo amado en quien tengo complacencia.

Mateo 17:5

Siendo un nuevo cristiano que había estado caminando con Dios durante sólo unos cuatro meses, mi mente luchó para entender cómo Dios Padre podía decirme a mí las mismas palabras que sólo le había dicho a Cristo en la Biblia. Sin embargo, mientras mi mente no renovada luchaba, mi espíritu vivificado abrazaba y se empapaba del recuerdo de la gloria que había visto, y en el amor del Padre que había experimentado mientras Él decía esas palabras. Fueron necesarios muchos meses antes de que mi mente pudiera empezar a entender la magnitud de lo que me había sido mostrado en un momento de revelación.

En la época en que tuve esta visión, yo era un hombre joven que acababa de ser salvo, que había sido músico de rock y un rebelde de la sociedad. Ahora, más de 30 años después, soy un misionero preparando a muchos pastores, escribiendo artículos y libros que son leídos en todo el mundo. ¿Qué es
lo que pudo cambiar tan radicalmente el curso de esta vida? Tal como un toque de corriente eléctrica puede magnetizar una pieza de metal para que apunte siempre al norte, de la misma forma fue esta experiencia de «Cristo en vosotros la esperanza de gloria» la que fijó para siempre mi espíritu en
dirección al premio del supremo llamamiento de Dios.

El Señor, a través de muchas diferentes formas, puede revelar a cada creyente cuál es la esperanza futura del cristiano. Podría ser por medio de sueños y visiones, mientras leemos la Biblia o mientras escuchamos una predicación. Venga como venga, todos necesitamos aprender a orar como oró el apóstol Pablo por los creyentes de Éfeso

Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación…para que sepáis cual es la esperanza a que él os ha llamado

¡Dios te bendiga!

Pastor Wiliam Recinos.