Esta esperanza (el que podamos ser conformados a la imagen de Cristo y ser hijos para la gloria) siempre ha sido el plan de Dios Padre. El declaró esta intención cuando dijo en la creación del hombre.
Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza
Génesis 1:26
Para confirmar esta verdad, la genealogía de Cristo.
Hijo de Dios
Lucas 3:38
Si Adán y Eva no hubieran pecado, ellos y sus futuras generaciones podrían haber seguido siendo hijos de Dios, conformados a su imagen, tal como el hombre había sido creado en un principio. Sin embargo, después de su caída, a Adán y Eva se les prohibió comer del árbol de la vida y fueron echados del jardín del Edén. Esta separación de Dios, así como la naturaleza corrompida de Adán, pasaron a todas sus futuras generaciones.
Nuestro Señor Jesús reprendió a los judíos religiosos que falsamente se confiaban en que Dios era su padre. Cristo les dijo:
Vosotros sois de vuestro padre el diablo
Juan 8:41-44
El pecado sitúa al hombre bajo el dominio de Satanás, y hará que el pecador sea espiritualmente parte de la familia del diablo. Malentender esta verdad todavía hace que muchos, hoy, crean falsamente que son parte de la familia de Dios. Muchas falsas religiones y sectas declaran que todos ellos
son «hijos de Dios» porque Dios fue originalmente el Creador y Padre de la raza humana. A menos que reconozcan las consecuencias del pecado y se vuelvan a Dios por medio de la salvación de Jesucristo, la palabra del Señor sobre ellos sigue siendo: «Vosotros sois de vuestro padre el diablo».
Sin embargo, como ya hemos mencionado, la caída del hombre en el pecado no sorprendió a Dios ni lo forzó a idear un nuevo plan. Antes de la creación, Dios, en su infinito conocimiento de todas las cosas, ya tenía decidido cómo se iba a llevar a cabo su plan para el hombre. Él sabía que el hombre, por medio de la creación, no permanecería como su hijo fiel, sino que moriría espiritualmente en delitos y pecados Dios sabía que Cristo tendría que morir como expiación por nuestro pecado. Cristo es llamado:
El Cordero inmolado desde la fundación del mundo
Apocalipsis 13:8
En el previo conocimiento de Dios de los eventos del mundo, el sacrificio de Cristo era totalmente necesario ¡y se decidió antes de la creación del hombre! Podemos leer además que desde antes de la creación, el Padre ya había decidido redimirnos.
Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado.
Efesios 1:4-6
Así que, a lo largo de la Historia, Dios ha estado redimiendo y restaurando a aquellos que pusieron su fe
en el Mesías, nuestro Señor Jesús. Pablo citó del profeta. Oseas cómo de entre los gentiles, así como de los judíos:
Y en el lugar donde se les dijo: Vosotros nos sois pueblo mío, allí serán llamados hijos del Dios viviente
Romanos 9:26
Aquellos que creen en el Señor Jesucristo, ahora son llevados al plan original de Dios, para que sean llamados hijos de Dios.
Esta es la esperanza del cristiano, en la cual todos podemos ahora empezar a entrar. La Palabra de Dios declara a todo cristiano nacido de nuevo:
Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque
le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.1 Juan 3:1-3
Aunque ahora somos los hijos inmaduros de Dios, ¡las Escrituras nos dan esta esperanza de que continuaremos siendo transformados hasta que seamos semejantes a nuestro Señor mismo!
Este plan eterno de Dios -preparar una vasta familia de hijos- se completará en el futuro después del reinado milenial de Cristo en la Tierra. En el comienzo de los nuevos cielos y la nueva Tierra, Dios declara en:
El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo
Apocalipsis 21:7
En ese momento, todos los cristianos habrán entrado en la plenitud de su herencia y serán los hijos de Dios, ¡para alabanza de su gracia redentora!
¡Dios te bendiga!
Pastor Wiliam Recinos.
