Una esperanza de nuestro llamado
Efesios 4:4
Los planes de Dios para cada creyente están enfocados en una meta final, un propósito final. Dios nunca ha cambiado y nunca cambiará su propósito para la raza humana. Dios no se sorprendió por la caída de Adán y luego, de repente, ¡tuvo que pensar en un «Plan B» para la nueva situación! No, podemos leer
en Efesios que somos predestinados y escogidos antes de que fuera formado el mundo ¡Dios
ha planificado una esperanza o meta para cada cristiano!
Varios versículos ayudan a pintar el retrato de lo que es la esperanza del cristiano.
Cristo en vosotros, la esperanza de gloria
Colosenses 1:27
Predestinados para ser hechos conforme a la imagen de su Hijo
Romanos 8:29
Pedro escribió que somos «participantes de la naturaleza divina.
El apóstol Juan fue inspirado para declarar en 1 Juan 3:2 que «seremos semejantes a Él», y
en Hebreos 2:10 está también revelado que el Padre se ha propuesto llevar «muchos hijos a la gloria». Para intentar decir todo esto con sencillez, ¡la esperanza del cristiano es que Cristo en nosotros nos hará crecer y nos transformará para hacernos hijos de Dios maduros para la gloria!
Necesitamos el espíritu de revelación para empezar a comprender lo grande que es esta esperanza de gloria, que seremos conformados a la imagen de Cristo. Nuestra esperanza o meta cristiana es mucho más grande que tan sólo ser salvos de ir al infierno, o ir al cielo. Tener un ministerio exitoso y prepararnos para reinar en el milenio también son logros muy maravillosos por los cuales el cristiano puede luchar, ¡pero necesitamos ver que haya un supremo llamamiento de Dios que sobrepasa todas
estas cosas!
Dios no ha cambiado sus planes para el hombre desde la primera vez que dijo:
Hagamos al hombre a nuestra imagen
Génesis 1:26
Es cierto que la caída del hombre nos ha dado a cada uno una naturaleza humana adámica corrupta. Sin embargo, por medio de la redención de Cristo podemos ser rescatados y cambiados
De gloria en gloria a su imagen
2 Corintios 3:18
¡Dios te bendiga!
Pastor Wiliam Recinos.
