El concepto de la palabra “liderazgo” contiene la idea de estar en movimiento, o avanzar a algún lado. Dios quiere que el hombre tenga una meta, una visión que perseguir. El liderazgo que proviene de Dios es dinámico en su propósito y progresión. La vida no se detiene; muchos cambios ocurren en la familia año tras año, y a veces, momento a momento. Llega un nuevo bebé a la familia y el cambio es inmediato, los líderes de Dios son capaces de impartir la visión o propósito que ellos han recibido de Dios para el resto de la familia, y los guía de tal manera que ayude a cada miembro a entrar a ese propósito especial que Dios ha ordenado para sus vidas.
La vida se vuelve a veces mundana y tediosa, todo esto no es malo, pero debe haber tiempos en los que el líder aporte nuevas ideas y cambios, ¡para vigorizar y estimular a la familia! Por cierto que la mujer puede aportar ideas, así como los hijos, pero la implementación recae sobre el padre y esposo.
Cuando nuestros hijos estaban entrando a la adolescencia hicimos un corto viaje misionero a Guatemala con una parada en Florida para vacacionar. Esto nos dio algunas metas a corto plazo con las cuales soñar, noche tras noche nos reuníamos con la familia para hacer nuestros planes y soñar con este viaje. Llegó entonces
la experiencia real para todos; y después de ese viaje pasamos muchas tardes hablando acerca de ello, y recordando las cosas divertidas que vivimos juntos. Recorrimos muchísimos kilómetros en ese viaje, pero también recibimos una impartición espiritual. Cada uno de nuestros hijos y sus familias han hecho un viaje
misionero de corto plazo.
El líder piadoso se adaptará a cada nueva etapa de desarrollo en la relación familiar, y avanzará a nuevos territorios más allá del horizonte familiar hacia los propósitos de Dios.
Te amo en el amor del Señor Jesús.
¡Dios te bendiga!
Pastor Wiliam Recinos.
