En el Antiguo Testamento, el Arca del Pacto era el símbolo de la presencia manifiesta de Dios. Como mencionamos al principio, el rey David quería traer la presencia de Dios a la capital de su reino, el monte Sion. En su primer intento, Israel no buscó a Dios para saber la manera de Dios para transportar el Arca del Pacto,
y terminó en un desastre para Uzías. El Arca fue llevada a la casa de Obed-edom por un período de tres meses (2 S. 6:10-12). Durante el tiempo en que el Arca del Pacto estuvo en la casa de Obed-edom, toda su casa fue grandemente bendecida por causa de la presencia manifiesta de Dios que allí moraba.
Dios quiere que nosotros traigamos Su presencia a nuestros hogares, guiando a nuestra familia en cantos con alabanza y adoración. A veces, en la iglesia hay falta de adoración y alabanza debido a que no existe en los hogares. Dios quiere llenar nuestros hogares con Su presencia al mismo tiempo que enseñamos a nuestra familia a responderle a Él.
También somos responsables de enseñar la Palabra de Dios a nuestra familia. Una vez que tienen edad suficiente, todos los miembros de nuestra familia necesitan tener su propio tiempo personal de oración y lectura bíblica. También es provechoso que el padre de familia tome notas en su clase bíblica de la
iglesia, o cuando su pastor está enseñando; luego ese material puede usarlo para enseñar en casa, repartirlo en pequeños bocaditos como pan, y personalizarlo para las necesidades de cada miembro de la familia. Usando lo que se enseña en la iglesia, el padre afirma el mensaje del pastor y ayuda a su familia a aprender a alimentarse de la Palabra de Dios, experimentándola en una forma práctica. Esto entusiasmará también a los miembros de la familia a compartir sus necesidades cotidianas, que necesitan consejo y oración.
Nuestros hijos asistieron a escuelas públicas, esto nos aportó muchas excelentes oportunidades para dirigirlos a experimentar de manera práctica la Palabra de Dios en su vida diaria. Como puede imaginar, nuestros hijos enfrentaron muchos conflictos en la escuela. Procuramos estar siempre dispuestos a comentar lo que dejaban saber durante su día en la escuela. A menudo estaban afligidos por las cosas que enfrentaban, pero cuando orábamos y le pedíamos al Señor Su consejo, podíamos mostrarles los caminos de Dios para enfrentar los desafíos con los maestros o con otros estudiantes.
Hemos visto algunos padres que casi siempre están listos para intervenir rápidamente cuando hay un conflicto con lo que está enseñando algún maestro, en lugar de enseñar a sus hijos a “comer la carne y escupir los huesos”, por decirlo así.
Los conflictos con otros niños ofrecen la oportunidad de enseñar a nuestros hijos el perdón, la paciencia y la benignidad al padecer sufrimiento por hacer lo que es recto, y a ser pacificadores con la gente difícil.
Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos
Mt. 5:44-45
Los padres a veces tratan de apartar a sus hijos de un conflicto o el conflicto de sus hijos, antes que darse cuenta de la oportunidad que hay de aplicar la Palabra de Dios. Normalmente, los hijos necesitan instrucciones sobre como responder en ciertas situaciones. Después necesitan orar para recibir la gracia de Dios para tener éxito y aprender los caminos de Dios. Esta responsabilidad de aconsejar y orar por la familia le corresponde al líder espiritual del hogar. Los maridos tienen esta responsabilidad de parte de Dios.
Te amo en el amor del Señor Jesús.
¡Dios te bendiga!
Pastor Wiliam Recinos.
