Todos hemos nacido con iniquidades, que, si no se trata con ellas, pasarán a nuestros hijos.
Que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación
Ex. 34:7
Dios quiere interrumpir el ciclo de transmisión de tendencias hacia el pecado; y de ser propensos a perder los propósitos de Dios, de una generación a otra.
Juan el Bautista declaró que “el hacha está puesta a la raíz” (Lc 3:9). La raíz de muchos problemas que se encuentran en nuestros hijos está directamente relacionada a la que se encuentra en nuestros propios corazones. Siempre queremos lo mejor para nuestros hijos; por lo que, es esencial que nos presentemos al
Espíritu Santo para que Él saque a la luz y quite de nosotros, las cosas que afectan negativamente la vida de nuestra familia.
A veces no vemos al pecado tan dañino como realmente es, hasta que lo vemos manifestado en nuestros hijos. Entonces nos horrorizamos cuando la raíz que está en nosotros se convierte en una planta en nuestros hijos. Ver la misma cosa en nuestros hijos algunas veces nos lleva a dejar que Dios corte la raíz en nuestro corazón.
porque verá a sus hijos, obra de mis manos en medio de ellos, que santificarán mi nombre; y santificarán al Santo de Jacob, y temerán al Dios de Israel. Y los extraviados de espíritu aprenderán inteligencia, y los murmuradores aprenderán doctrina
Is. 29:23-24
Cuando permitimos esta obra preciosa del Espíritu Santo en nosotros, somos liberados de las ataduras de iniquidad que nos impiden traspasar la bendición de Dios a nuestra posteridad. Un verdadero líder de Dios tratará con sus propias iniquidades por causa de aquellos que conduce.
Te amo en el amor del Señor Jesús.
¡Dios te bendiga!
Pastor Wiliam Recinos.
