Un elemento esencial del liderazgo es la toma de decisiones. Dios ha designado al hombre para ser el líder autorizado que se plante firme y declare “este es el camino que vamos a tomar, síganme”. Hoy muchos hombres no quieren la responsabilidad de tomar decisiones que resulten en esparcir a los miembros de
su familia por diferentes direcciones, y en que cada uno haga lo que le parezca bien delante de sus ojos. ¡Levántense hombres, y sean hombres de Dios!
Como el buen pastor, el hombre debe guiar a su familia en “las sendas de justicia” (Sal. 23:3). La senda de justicia es lo que es recto y lo mejor a los ojos de Dios. El hombre debe consultar a su esposa para recibir su perspectiva antes de tomar las decisiones. Dios le ha dado a la mujer una perspectiva diferente sobre las situaciones, y él hombre necesita eso urgentemente. Ella posee información que su marido necesita al tomar decisiones. Existen diferentes factores en cada situación que demandan soluciones y acciones distintas; si un hombre no tiene todos los pormenores de una situación, fácilmente puede tomar una decisión que la esposa sabe que es errada y potencialmente dañina para el bienestar de la familia. Un esposo sabio consultará a su esposa para conocer su sentir en la decisión que tiene que tomar.
Es esencial también la perspectiva de Dios, cuando hemos de tomar una decisión, Él ve cada aspecto de la circunstancia, y conoce los resultados. Nuestro Omnisciente Padre Celestial nos invita a recibir Su sabiduría para tomar las decisiones correctas en cada asunto. Debemos buscarlo y estar dispuestos a veces a
esperar, Su consejo y dirección. El pueblo de Israel, en su viaje desde Egipto a Sion, fracasó precisamente en este punto.
Bien pronto olvidaron sus obras; no esperaron su consejo” (Sal. 106:13)
Es una necedad tomar decisiones apresuradas sin consultar al Señor; cuando el hombre ha tomado esta clase de decisiones varias veces, pierde credibilidad y confianza a los ojos de su familia. El resultado de esta mala decisión afectará su credibilidad como líder. Como lideres debemos tener la certeza de que las decisiones
a tomar son consistentes con la Palabra de Dios. Es cierto que no todas las situaciones son las mismas, sin embargo, debemos alinear nuestras determinaciones a la Palabra de Dios; los que están bajo nuestra autoridad detectarán si estamos titubeando en sostener lo que es recto a los ojos de Dios, y con toda facilidad perderán
respeto por nosotros.
Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a
otraStg. 1:5-6
Dios nos está invitando a recibir Su sabiduría para que guiemos a nuestra familia en las sendas de justicia por
amor a Su nombre.
Cuando hemos buscado la perspectiva de nuestra esposa, la sabiduría de Dios, y la Palabra de Dios en nuestra decisión, debemos pararnos firmes en esa decisión aunque surja oposición. Si nuestra esposa encuentra difícil aceptarla, debemos orar para que ella reciba gracia de parte de Dios. Tenemos que permanecer firmes y dejar que Dios se tome su tiempo para obrar y confirmar nuestra autoridad. Él trabajará para convencer a una esposa
que se resiste, para que gustosamente se coloque bajo la autoridad de su marido. A veces el marido tendrá que sufrir mientras Dios obra en su esposa. Esta conducta manifiesta lo que significa dar la vida por ella.
Un hombre que conozco, frecuentemente se exasperaba por la constante resistencia de su esposa a sus decisiones. En lugar de pararse firme, se enojaba y se retiraba, sin mantener las decisiones piadosas. Cuando compartimos esta verdad con él, empezó a ver que si él obedecía, Dios intervendría. En lugar de airarse y
abandonar sus decisiones, comenzó a buscar el respaldo de Dios. Su esposa, que era secretaria, estaba exhausta por su horario de trabajo, y una tarde, considerando lo mejor para ella, dadas las circunstancias, él le dijo que realmente deseaba que se quedara en casa el día siguiente para descansar. Inmediatamente, ella
reaccionó oponiéndose a su amorosa sugerencia. Justo después de haber dicho que no se quedaría en casa al día siguiente para descansar, se estiró a la alacena para sacar un vaso de cristal. El vaso se le resbaló de la mano en sentido contrario y estalló en pedacitos. Cuando esto ocurrió, ella abrió su boca de asombro y
una pequeña astilla le entró y se alojó en la garganta. Apresuradamente, su esposo la llevó a un hospital cercano donde trataron de extraer la astilla de cristal sin éxito. Esa noche, la enviaron a su casa a descansar
A la mañana siguiente, su esposo la llevó a un hospital más grande donde nuevamente intentaron quitar la astilla. Para entonces, una fina capa de piel había recubierto la astilla de cristal, imposibilitando que el doctor la quitara sin cirugía. Este hospital también la mandó a su casa a descansar. La astilla de cristal permanece alojada en su garganta hasta este día, pero ella no fue a la oficina aquel día siguiente puesto que el doctor la mandó a descansar a su casa. Dios permitió una circunstancia que usó para respaldar la autoridad de su esposo, y él estuvo dispuesto a ser afectado por la situación con tal que Dios obrara para bien de ella.
Otra mujer dijo que ella tenía temor de desobedecer las decisiones de su esposo, porque siempre que lo hacía se metía en problemas con Dios. Los maridos deben tomar decisiones con el consejo de Dios, y después de eso, confiar en que Dios respalde su autoridad y sus decisiones
Te amo en el amor del Señor Jesús.
¡Dios te bendiga!
Pastor Wiliam Recinos.
